viernes, 17 de junio de 2011

Diario Profano



Transcribo aquí un texto que me doy cuenta de que es un género nuevo: un diario de un aprendiz de la interpretación del Tanah; como diario, ninguna afirmación es definitiva; todas están sujetas a revisión, cada día.


Lunes 9 de noviembre de 2009
Diario Profano

Por Kim Pérez



(Textos citados según la base de las Biblias de Nácar-Colunga o Jerusalén)
Uso el Nombre en la forma Iahoue, basándome en
Primero. La existencia del nombre del dios Iah, en Canaán
Segundo. El nombre del Dios del Torbellino contenía, verosímilmente, las cinco vocales (Robert Graves)
Tercero. La fonética que se obtiene es muy parecida a la más aceptada de Yahveh.

Viernes, 23 de octubre de 2009
Las tradiciones históricas de Israel se pueden reconstruir críticamente a partir de los Profetas o Nebi'im, puesto que los libros llamados históricos están muy contaminados por las redacciones del Deuteronomio y de Esdras.

Aunque también puede haber algunos vestigios interesantes en ellos, como la afirmación en Josué de que el pueblo no se convirtió a Iahoue hasta que entró en Canaán, lo que, uno, invalida la historia de Moisés y del Sinaí, y dos, hace más verosímil que el culto de Iahoue fuera cananeo, y adoptado por la Casa de Jacob, si eran adoradores de El Sadday.

Miro lo que hay en Amós, del siglo VIII:

Deslealtad a Iehoua en los palacios de Jerusalén (2, 4-5)

“Yo os saqué de la tierra de Egipto y durante cuarenta años os llevé por el desierto para que tuviérais las tierras de los amorreos [previamente destruidos; no dice conquistáseis; eran los antiguos eblaítas del Norte de Siria, lo que traza un éxodo muy diferente del que describe la Torah] Yo saqué profetas de entre vuestros hijos y nazireos entre vuestros mancebos” (2, 9-11)

“... hijos de Israel, contra todas las familias que hice subir de la tierra de Egipto, diciendo: Sólo a vosotros conocí yo” (3, 1-2)

“Os castigué con plagas como las de Egipto” (4, 6)

“...inventan, como David, instrumentos musicales” (6, 5)

“Los altos de Isaac serán devastados...” (7, 9)

“Iahoue ha jurado por el orgullo de Jacob...” (8, 7)

“¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto y a los filisteos de Kaftor y a los arameos de Quir?” (9, 7) (No se menciona a Moisés)

“Aquel día levantaré la cabaña arruinada de David, repararé sus brechas y levantaré sus ruinas y la reedificaré como en los días antiguos” (9, 11) (No habla de ningún palacio, sino de una casa pobre ahora en ruinas que será restaurada)

Éstas pueden considerarse algunas de las tradiciones y lugares comunes de la conversación de la Casa de Jacob, antes de que se pusieran por escrito.

Tradiciones de Amós: Israel, en Egipto, sufre plagas; le saca Iahoue con otros pueblos, está en el desierto cuarenta años, va hacia el Norte de Siria, saliendo de entre ellos profetas y nazireos.
El Rey David, músico.

Sábado, 24 de octubre de 2009

Nelson Pierrotti llama la atención en una nota sobre la tradición de que Abram y Melquisedec adoraron juntos a un mismo Dios en Salem (Gen 14, 18-20), lo que interpreta como prueba de que los hebreos compartían los cultos de los cananeos, aunque se equivoca al suponer que adoraron a Iah, cuando fue a El Elyon.

En Oseas encuentro, también en el siglo VIII:

“Luego volverán los hijos de Israel y buscarán a Iahoue su Dios y a David su rey” (3, 5)

“No existe ni verdad (emet)
ni cariño (hesed)
ni conocimiento de Dios en esta tierra
Perjuran
mienten
asesinan
roban
adulteran
violentan
sangre y más sangre” (4, 1-2)

Según Hossfeld, es el decálogo antes del decálogo (Ábrego de Lacy, p. 87), memorizable y breve, el texto original de la Ley.

“El onagro quiere estar solo, Efraín se compró amantes” (8, 9) ¡Raro vestigio y explicación del antiquísimo símbolo del onagro como alusión al Dios único y celoso (Graves)!

“Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto saqué a mi hijo” (11, 1)

“Iahoue pleitea contra Israel, verá la conducta de Jacob y le devolverá según lo que hace (...) En el seno de su madre suplantó a su hermano y de mayor luchó con Dios. Peleó con el ángel y le pudo, lloró y le pidió gracia. En Bet El lo encuentra [Casa de El] y allí habla con él.[Interpolación, cambio de tono:] Sí, Iahoue es el Dios de los Ejércitos, Yavé es su nombre” (12, 3-6) (Resumen de la tradición de Jacob, con algo que no aparece en el Beresit (Génesis): “lloró y suplicó gracia”, y una inexplicada sustitución del nombre de El por el de Iahoue)

“Jacob huyó a la tierra de Aram y sirvió Israel por una mujer y por una mujer guardó rebaños. Iahoue subió a Israel de Egipto por un profeta y por un profeta fue guardado [al que no nombra]” (12, 13-14)

“Pero yo soy Iahoue tu Dios desde la tierra de Egipto y no conoces a dios sino a mí, no hay salvador más que yo, yo te conocí en el desierto, en la tierra ardiente” (13, 4-5) “... pero vendrá el solano, el viento de Iahoue subirá del desierto y secará sus fuentes” (13, 15) (Tradición distinta de la del Éxodo: la conversión a Iahoue es desde Egipto, no desde el Sinaí, y se le simboliza con el viento solano, el caliente, el de los torbellinos)

Oseas: Conversión en el desierto de Egipto a Iahoue, del Viento Solano, del Onagro, de los Ejércitos; lucha de Iahoue contra El, el dios de Ya’akov contra el de Israel, luego unificados; David de Yerushalayim también se convierte a Iahoue. Hay un decálogo que alude a El.

¡Me gusta estar entre los profetas, en el siglo VIII, entre esa gente sincera, que menciona sus tradiciones con naturalidad, tal como se decían entre el pueblo, sin haberlas aprendido de las ampliaciones e invenciones del Beresit que no hacen más que confundir! Queda que el Dios de los Padres era El, que en Egipto se pasó al Dios del Torbellino, Iahoue, y que no se explica este cambio.

Ese Dios que atrae con la fuerza de la Justicia!

Domingo, 25 de octubre de 2009

Anoche estuve leyendo a Miqueas, pero en los tres primeros capítulos, que son los que se le pueden atribuir, y son por tanto del siglo VIII, no hay alusiones a tradiciones, aunque en los siguientes está la única alusión a Moisés de estos profetas.

En la parte de Isaías que se le puede atribuir, encuentro las siguientes:

“... vuestra tierra, asolada como en la destrucción de Sodoma” (1, 7)

“... príncipes de Sodoma ... pueblo de Gomorra” (1, 10)

“Venid y subamos al monte de Iahoue, a la casa del Dios de Jacob ... porque de Sión saldrá la Ley” (2, 3) (Expresión del sincretismo Iahoue-El; y alusión a una Ley que no es la del Sinaí)

“... contra todas las naves de Tarsis” (2, 16)

“como Sodoma, llevan sus pecados a la vista” (3, 9) ¿A qué se refiere? Antes, ha aludido a la frente.

“... la Casa de David” (7, 13)

“... a la tierra de Zabulón y de Neftalí” (9, 1)

“Iahoue Sebaot despertará contra él el azote como cuando hirió a Madián en la roca de Horeb y levantó su bastón contra el mar, en la ruta de Egipto” (10, 26) (No menciona a Moisés, como no lo menciona ningún profeta del siglo VIII, excepto una vez, Miqueas; y el bastón simbólico con que se abrió el mar es de Iahoue; ¿puede ser que el bastón sea uno de los símbolos de Iah?)

“Y brotará una rama del tronco de Jesé” (11, 1)

“Y secará Iahoue el golfo del mar de Egipto y levantará su mano contra el río con la fuerza de su soplo ... Y habrá un camino para los restos de su pueblo ... como lo hubo para Israel cuando lo subió de la tierra de Egipto” (11, 15-16) (De nuevo alude a una conciencia tradicional de que fue Iahoue quien los sacó de Egipto, directamente, sin mediación de Moisés, lo que supone su conocimiento por el pueblo, ya entonces y niega el relato de la zarza)

“... en la tienda de David” (16, 5)

“Allá va Iahoue montando sobre nube veloz y entra en Egipto” (19, 1) Recuerdo del Dios del Torbellino.

“En aquel día habrá en la tierra de Egipto cinco ciudades que hablarán la lengua de Canaán y jurarán por Iahoue Sebaot y una de ellas se llamará Ir ha Heres” (19, 18) ¿Se deduce nada menos que Canaán está unida con Iahoue?

Isaías (el verdadero): Tiempos antiguos de Sodoma y Gomorra. Iahoue del Huracán y de los Ejércitos secó el mar, levantó su mano, un bastón de viento, hizo un camino para Israel.

Lo dejo porque me faltan casi otros veinte capítulos.

La tradición que se ve es la misma del Beresit, reducida a alusiones, por lo que los profetas resultan ser una fuente independiente, que aporta algunas variaciones, pero que da validez fundamental al centro de los relatos de Beresit, que han sido después ampliados y en los que se puesto el nombre de Iahoue.

Sin embargo, están muy transformadas las fuentes referidas al Éxodo: el pueblo fue sacado por Iahoue de Egipto (entre otros, véase antes), e Isaías no menciona a Moisés ni al Sinaí, como los otros, por lo que este transcendental capítulo puede considerarse una invención del Deuteronomista, en el siglo VII.

Jueves, 29 de octubre de 2009

Leo que el discurso de la Asamblea de Siquem es una obra deuteronomista y hasta postexílica y tengo que consentir porque es verdad que su intención es justificar la pérdida de Jerusalén por la infidelidad del pueblo y porque la sociedad iletrada contemporánea de los supuestos hechos no pudo haber guardado un registro tan claramente escrito y no oral de ellos.

Sin embargo, sigue estando claro que la tradición en que se basa es distinta de la deuteronomista y después canónica porque siguen viéndose en ella fuertes disonancias:

Falta la noción de que el Dios de los Padres sea el mismo Iahoue, porque se habla de que adoraban a otros dioses a los que deben renunciar.

Falta el relato de la revelación de Iahoue en el Sinaí.

Y falta la mención a Moisés como caudillo en el desierto.

Es por tanto una tradición más parecida a la de los profetas que a la del Éxodo.

Leo también, en el mismo lugar, que el dios de Siquem era El Berit, Dios de la Alianza; deduzco que la Asamblea de las tribus para esta alianza fue con El y que después se superpuso a esta tradición el nombre de Iahoue. Entonces, todo se acerca más a la tradición de los profetas, contrarios al templo de Iahoue.

Esta tradición debió de llegar hasta Samuel, cuyo nombre se explica por Shem El, Nombre de El, y entonces quedaría que fue la conquista de Jerusalén la que haría que David adoptase el culto local de Iahoue y lo impusiera al reino unificado, para unificarlo moralmente. Los profetas, comunidades marginales, se opondrían a tal suplantación, hasta que desaparecieran después del Destierro.

Por tanto, el sencillo momento de la sustitución del Nombre de El por el de Iahoue pudo ser el reinado de David.

De estos hechos se deduce que no hubo una Revelación de Dios que actuara personalmente en una Historia. ¿Qué le debe Israel, si no se reveló en el Sinaí, si no entregó las Tablas?

¿Es posible seguir entregando toda la confianza a un Dios que resulta ser una obra humana?

Pero puede entenderse que los estados alterados de conciencia en que vivieran los profetas y los ascetas nazireos, tanto cananeos como hebreos, llevaron a un Desvelamiento en el que primero, se centró toda la atención en Un Dios y luego se le asoció insólitamente con la Justicia, mientras que los demás cultos eran naturalistas, y finalmente con el Futuro, mientras que el ritualismo de los servidores de Iahoue se avalba con el pasado legendario del Templo .

Si a esto le añadimos los dos milagros externos de la multiplicación de estos creyentes o sus sucesores cristianos o islámicos, que hoy somos media humanidad, y de la supervivencia de la comunidad a través de los siglos, puede aceptarse que hubo un misterioso Desvelamiento, que se produjo, como es natural, con todas las miserias humanas del caso.

Sábado, 31 de octubre de 2009

El libro de Finkelstein y Silberman, que coteja críticamente el texto bíblico con la evidencia arqueológica, debe ser a su vez criticado.

Los resultados de esta crítica pueden ser los siguientes:

Está la estela de Merneptah que registra la existencia de un Israel en Canaán al final del siglo XIII, sin que sepamos bien de qué se trata.

Los autores niegan la existencia de una familia de cuatro generaciones de Patriarcas, pero siguen un método filológico, porque evidentemente no hay pruebas arqueológicas de esta narración. A mi entender, es razonable su propuesta filológica de que la narración unifica en una sola familia tradiciones patriarcales dispersas, de las que me parecen las más orales las de la escala y la pelea nocturna de Jacob Israel.

Niegan también el Éxodo por razones filológicas, al margen de cualquier explicación arqueológica que tampoco puede existir. Yo creo también, por la comparación filológica entre los textos de los Profetas y los llamados libros históricos de la Biblia, que el Éxodo no existió.

Sí usan la Arqueología para estudiar la supuesta entrada de los israelitas en Canaán sobre el análisis de los restos de poblados y encuentran que probablemente los israelitas eran cananeos que los poblaban y despoblaban según las variaciones climáticas que los hacían más labradores o más ganaderos. Nada que objetar a la poca altura de mis conocimientos.

Usan también la Arqueología para demostrar que Jerusalén era poco más que una aldea, en el siglo X, en medio de una región muy poco poblada, lo que contradice las narraciones sobre el imperio de David y Salomón, que por otra parte, no está documentado, como lo estaría de ser verdadero, en los archivos de los pueblos vecinos. Tampoco nada que objetar.

Deducen que si Judá estaba tan despoblado, no pudo ser el centro de un reino que unificase al poblado Norte con el Sur, pero esto ya es una deducción.

Concluyen que los llamados libros históricos fueron compuestos en tiempos del Rey Josías, pero minimizan la existencia en ellos de fragmentos orales o narraciones tradicionales, comprobadas en mi opinión por dos fuentes independientes: estos mismos libros (aunque acumulan una grandísima serie de mentiras) y las colecciones de oráculos de los profetas.

Dios, probablemente El, el dios de Jacob, puede seguir vivo en nuestras conciencias gracias a ellos, pero no por los llamados libros históricos. Ya los evyonim o Pobres de Yerushalayim consideraban apócrifo el Deuteronomio, y salvaban sólo algunos de sus versículos (Robert Graves)

Domingo, 1 de noviembre de 2009

Me veo sin Dios y me faltaría el centro de mi alma; podría ponerme en el amor, la dignidad estoica, cuya desnudez tendría bastante belleza a mis ojos, pero me sentiría dispersa y no sabiendo cómo centrarme en un único centro, fuente de mis placeres, mis sueños, mis heterodoxias, mis compañías, etcétera.

Si de la Epopeya de Iahoue se quitan sus hechos, la Elección, la Alianza, el Éxodo, el Sinaí, queda un Dios inactivo, como todos, que sólo se ilumina con la débil lámpara que encienden sus fieles para verlo.

Se puede pensar en el medio agitado de los profetas de los diversos dioses, que bailaban, se maceraban, se extasiaban y hablaban. Entre las alucinaciones de casi todos, un verdadero Dios hablaría por algunos de ellos.

La diferencia estaría en sus palabras, de verdadera compasión y verdadera justicia.

Dios vivo, en medio de un pueblo vivo, que lo conocería por esto, en el día a día, y haría milagros que no se verían entonces, como salvar a un resto de su pueblo después de cada cataclismo y extender después el conocimiento suyo a otros pueblos.

¿Esta historia tan poco épica será suficiente para seguir pensando en el Dios de Jacob y no en otro?

Esta mañana, he dejado pasar todo un día, me he asombrado al comprobar que en el nombre de Ya’aqob está el de Iah con un verbo dudoso. Por tanto desde el principio.

Pero en la narración del combate nocturno, pregunta por el nombre de la fuerza con la que lucha, y ésta se niega a decírselo.

Termina nombrando al lugar Beit El, Casa del dios, por tanto un nombre común. Y él toma el nombre de Yisra El.

¿Iah sería también un nombre común?

¿Este relato sería el del descubrimiento de que el nombre propio es secreto, un espacio vacío entre dos nombres comunes?

Éste me parece uno de los dos únicos relatos orales relacionados con el Patriarca epónimo. El otro, que explica la relación con el vecino Edom, es el del mellizo que agarra el talón del otro desde el vientre de su madre.

Pero resumo que la Historia de Israel queda muy desvaída si pierde la épica, una mera historia de elevación humana, y toda ella puede explicarse por estructuras humanas.

Sólo la historia de Jesús Nazareno aporta hechos más que humanos, muy discutibles, pero que fueron referidos, que forman la culminación de la Historia de Israel, la del Emmanuel.

Miércoles, 4 de noviembre de 2009

La historia verdadera de Israel pasa entre desastres: la I Caída de Jerusalén, la II, el Holocausto... Y sobrevive a todos y a sus enemigos. He aquí su epopeya.

Intervención divina paradójica. Aplasta a su pueblo y salva a un resto. Y Dios habla en sueños y por los profetas, entre su bulla.

Religión libre, no dogmática. “Diez judíos, once sinagogas”.

¿Allah es el Dios de Ismael?

Sábado, 7 de noviembre de 2009

El Isaías II, que es postexílico, dos siglos posterior al VIII del Isaías I y verdadero (llama la atención la desvergüenza de los componedores esdraítas de la actual Biblia) menciona a Abraham, lo que no hace el I.

“Y tú, Israel, siervo mío,
Jacob, yo te elegí,
semilla de mi amigo Abraham” (41, 8)

“Mirad a Abraham vuestro padre
y a Sara, que os dio a luz,
porque estaba solo cuando le llamé,
le bendije y le multipliqué” (51, 1)


El uso del nombre de Abraham del que en el siglo VIII no quedan rastros, hace pensar que su incorporación a la familia de Jacob sea una composición del siglo VI.

En cambio, el reiterado uso del nombre doble de Jacob/Israel en paralelos, encuentra su fundamento en la tradición del combate nocturno de Jacob, ya presente en el siglo VIII:

“No temas, gusano de Jacob,
coco de Israel” (41, 14)

“Por eso di a Jacob al anatema
y a Israel a la vergüenza” (43, 28)

Etcétera.

Está también la narración de la salida de Egipto, sin mencionar a Moisés:

“¿No eres tú quien secó el Mar,
las aguas de la gran hondura,
quien trocó las honduras del mar en camino
para que pasasen los rescatados?” (51, 10)

Y la alianza de que se habla es con el Rey David:

“Y haré con vosotros una alianza eterna:
las firmes piedades concedidas a David” (55, 3)

Y se sigue sin mencionar a Moisés ni al Sinaí, lo que hace pensar que toda esta narración no se había escrito todavía en tiempos de Isaías II.

En Isaías III se habla por primera vez de Moisés como quien pasó el mar:

“Entonces se acordaron de los días antiguos
de Moisés.
¿Dónde está el que los sacó del mar
al pastor de su rebaño? (...)
el que hizo que a la derecha de Moisés
fuera su brazo fuerte?” (63, 11)

Y de nuevo de Abraham:

“Porque tú eres nuestro padre,
que Abraham no nos conoce
ni Israel nos reconoce” (63, 16)

Esta parte se atribuye hoy a los discípulos de Isaías II, quizá ya en el siglo V. Momento en que el libro del Éxodo estaría ya compuesto.

Domingo, 8 de noviembre de 2009

El profeta Jeremías es ya del siglo VII, del tiempo del Rey Josías, cuando supuestamente se encontró en el Templo medio en ruinas el Deuteronomio (o se escribió) y se empezó a celebrar la Pascua.

Está tan volcado en el presente y en el futuro, que apenas si hace alusiones al pasado.

Pero son preciosas:

“De ti recuerdo tu cariño adolescente,
el amor de tu noviazgo,
aquel seguirme tú por el desierto,
por la tierra sin sembrar;
Israel lo santo de Iahoue” (2, 2-3)

“¿Qué encontraban torcido vuestros padres en mí,
que se alejaron de mi lado (...)
Y no dijeron: “¿Dónde está Iahoue
que nos subió de la tierra de Egipto,
que nos llevó por el desierto,
por la estepa y los barrancos (...)?
“Yo os traje a la tierra buena
para comer su fruto y sus bienes” (2, 5-7)

Sigue sin mencionarse a Moisés y al Sinaí, por lo que al ser en tiempo de Josías y el Deuteronomio, cabe entender una verdadera tradición, independiente.

Un año después

Martes, 30 de noviembre de 2010

¿De qué Dios, a quien poder gritar en la angustia, habla el Judaísmo de hoy?

¿Del Dios de los Padres, que habló por boca de los profetas, el único a quien puedo reconocer? ¿De las invenciones de los escribas en el Deuteronomio, incluída la Pascua? ¿De la figura creada por los hombres que existe bajo los nombres de ley oral y Talmud?

También Charles sigue esa opinión cuando define el Judaísmo como un sistema ético y no quiere llamarlo religión.

Por unos minutos, estoy sin esperanzas de encontrar ese Dios en el que confiar en la soledad, aunque pueda imaginar su anchura infinita con sólo mi razón, pero yo misma sola soy poca para fiarme de mis pensamientos. Esto me quita la alegría de la vida y la serenidad.

Pero me acuerdo de que el Dios del Bien era también el de los Profetas, los Samaritanos y hasta los Galileos, algunos de los cuales pudieron llegar a verlo como Dios Único.

Pueblos sin épica, que participaban de las tradiciones del Reino del Norte, en las que se encontraba el mismo Dios, en otros santuarios, y puestas por escrito de una manera no canónica, en papeles que se conservan por milagro en el Tanah.

Los Samaritanos son hebreos pero no judíos... toda su épica ha sido sobrevivir. En el Monte Gerizim subsisten los sacrificios que realizan sus kohanim! El altar es una zanja.


Martes, 21 de diciembre de 2010

La confusa experiencia de Israel puede confrontar hoy la presencia de Iahoue con los hechos registrados por la Paleohistoria científica:

Hace 70.000/75.000 años: Catástrofe de Toba (Stanley H. Ambrose, 1998) Erupción de grado 8 del volcán Toba. Invierno volcánico de 6/7 años. ¿Abundantes lluvias? Humanos reducidos a 1000/20.000 parejas (Adán Y cromosómico, hace 60.000 años) , que volvieron a salir de África hacia Oriente Medio, etc (consenso, hace 60.000 años)

Hace 24.000 años: extinción de los neanderthales en Gibraltar (Joaquín Rodríguez Vidal, UHU)

Hace 13.000 años: Catástrofe de Norteamérica sobre la capa de hielo Lauréntida. Incendios generalizados. Extinción de tigres dientes de sable, cesan testimonios de las culturas humanas, etc. Enfriamiento de mil años.

Miércoles, 22 de diciembre de 2010


Como el de los niños con sus cadenas de porqués, que sólo se detienen por nuestra ignorancia, el conocimiento racional humano forma cadenas fragmentarias.

Postulan un Principio único que le dé coherencia al conocimiento de toda la realidad, que si no existiera, quedaría disperso sin remedio.

En Física, se busca la Teoría Única que explique sus relaciones; en Metafísica, ese Principio Único se llama Dios.

Domingo, 9 de enero de 2011

Nace mi sobrina nieta María.

Veo ayer un terrible documental sobre Chernobyl. El plutonio va a ser radioactivo durante 245.000 años. Vamos a dejar una llaga sobre la Tierra.

Cronología que empiezo a usar:

Año 1. Catástrofe de Toba (¿”Diluvio Universal”, según las tradiciones del Homo sapiens sapiens?) En fechas entre -20.000 y 10.000, vivió “Adán-Y”, padre común de los humanos actuales.
6-7. Fin del invierno volcánico. Puede que sobrevivieran entre 3000 y 10.000 personas.
Hacia 1000. Fin de la glaciación consiguiente.
Hacia 10.000. Los Homo sapiens sapiens empiezan a salir de África.
Hacia 46.000. Extinción del Homo sapiens neanderthalensis en Iberia.
Hacia 57.100. Catástrofe de Norteamérica, cuando la cola de un cometa choca con el continente durante una hora. Incendios masivos. Extinción continental de los mamutes.
Hacia 58.000. Fin del enfriamiento consiguiente. Erupción volcánica en Flores que extingue o casi al Homo floresiensis, que quizá sobreviva mínimamente hasta hoy.
Hacia 63.000. Principio de la agricultura en Mesopotamia. Guerras entre labradores y pastores (“Caín-Abel”, según la tradición hebrea)
Hacia 66.000. Principio de la Casa de Yaakov, seguidora de El, pastoril.
68.000 (convencional) Principio de la Era de Cristo.
69.492 (convencional) Primera globalización.
69.969 (convencional) Llegada a la Luna.
69.986 (convencional) Catástrofe de Chernobyl.
70.000 (convencional; 2000 EC) Generalización de la tecnología informática. .

Leo en el “Todo a Cien” que es Wikipedia, un buen artículo sobre El. Lo que asombra de la Casa de Yaakov es su inclinación constante hacia el monoteísmo, el espiritualismo, y su fidelidad, que ha traído esta religión antigua a cuatro mil años después.

Miércoles, 12 de enero de 2011

Jeremías 44:16-22

“16 La palabra que nos has hablado en nombre de Iahoue, no la oiremos de ti;
17 sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la Reina del Cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
18 Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la Reina del Cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos.
19 Y cuando ofrecimos incienso a la Reina del Cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?”
20 Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido esto, diciendo:
21 “¿No se ha acordado Iahoue, y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra?


22 Y no pudo sufrirlo más Iahoue, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habíais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en asolamiento, en espanto y en maldición, hasta quedar sin morador, como está hoy.”

O sea, que en tiempos tan tardíos como los de Jeremías, en el siglo VII aC, todavía se adoraba en Jerusalén a Iahoue y a la Reina del Cielo, todavía eran politeístas.

Iahoue era todavía un dios (una fantasía, una tradición) como otro cualquiera.

Esto excluye la presencia personal de Iahoue, como Dios Único y Vivo, revelándose a los hombres en un momento bien determinado, e insiste en un proceso como otros de la mente humana, un descubrimiento gradual primero de la monolatría, luego del monoteísmo, también de la religión de los hombres contra la de las mujeres, aunque es verdad que resulta asombroso, por lo insistente, continuo y único.

Viernes, 14 de enero de 2011
.
Lo específico del Cristianismo son los milagros de sanación, por los que una fuerza espiritual domina a un mal material (o espiritual)

Esto lo lleva más allá de las filosofías, que son monólogos.

Jesús fue fiel a la tradición Judía. ¿Existieron esos milagros en ella?

Martes, 18 de enero de 2011

Los Cristianos vivimos gracias a los milagros de sanación en lo sobrenatural. Un plano de la realidad, un universo.

Por debajo de él, está lo natural.

En este plano natural se mueven los ateos, los neopaganos, los musulmanes (salvo los sufíes, ahora marginales) y los judíos (salvo por el milagro de su supervivencia)

Los hindúes están en un plano natural más profundo.

Viernes, 28 de enero de 2011

No quiero que mi corazón cristalice con la comodidad del saber. Quiero que siga siendo tierno. Marieta ha ido al médico a que le escanee el tumor. Alonso está entre el bien y el mal, sin fuerzas para separarlos. Esta noche un perro ha estado llorando salvajemente en un piso cada vez que se despertaba.

Jueves, 3 de febrero de 2011

Hacia el siglo XI y hasta el VII, en Israel, Iahoue habla mediante voces humanas expresadas por los profetas, oráculos, sueños y adivinaciones.

Se entiende que Iahoue es más que el concepto abstracto de Dios Único, puesto que habla.

En esa sociedad agraria primitiva, los profetas formaban comunidades numerosas de ascetas, que profetizaban en trances colectivos. Los hombres de Dios, quizá fueran distintos: vagabundos solitarios y respetados. Se distinguían los verdaderos de los falsos profetas por la experiencia.

Hacia el siglo XI: “En aquel tiempo era rara la palabra de Yahveh, y no eran corrientes las visiones” (I Samuel, 2, 1); “Antes, en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía “Vayamos al vidente”, porque en vez de profeta, como hoy, antes se decía vidente” (I Samuel, 9, 11)

El niño Samuel oyó la voz de Dios, durmiendo junto al Arca. Luego, Samuel fue el iniciador de las comunidades de profetas:

“Saúl mandó enviados para prender a David. Vieron éstos la comunidad de los profetas en trance de profetizar, con Samuel a la cabeza. Vino sobre los enviados de Saúl el espíritu de Dios y también ellos se pusieron en trance” (I Samuel, 19, 20)

O los profetas eran frecuentes en otros cultos de Canaán, o los que inició Samuel fueron imitados por otros cultos:

En el siglo IX, en el reinado de Ajab en Israel Norte, vivió Elías, un profeta solitario de Iahoue Elohim Sebaot (I Reyes, 19, 10) : “He quedado yo solo como profeta de Iahoue mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta” (I Reyes, 18, 22) Luego, inició a Eliseo, “el hombre de Dios” (II Reyes, 5, 8) y “Iahoue arrebató a Elías en torbellino al cielo” (II Reyes, 2, 1), mientras “cincuenta hombres de la comunidad de los profetas vinieron y se quedaron enfrente, a cierta distancia” (II Reyes, 2, 7). Eliseo luego se sumó a ellos, en un cenobio junto al Jordán (II Reyes, 6, 1) Alguno era muchacho (II Reyes, 9, 4) Elías y Eliseo hicieron también muchos milagros.
En medio de los siglos VIII-VII vivieron el Rey Ezequías en Judá y el profeta Isaías, que profetizó en el nombre de Iahoue la salvación de Jerusalén frente al Rey Senaquerib de Asiria, y anunció después la curación del Rey Ezequías, mediante un prodigio con la sombra del Sol (II Reyes, 19 y 20)

Pero Isaías, como otros de los mayores profetas, alcanzaron un cambio radical de la tradición, al poner por delante de los sacrificios de grandes animales nada menos que la justicia, y la atención a los desvalidos.

En el siglo VII, el Rey Manasés de Judá restableció el politeísmo en Judá, e incluso en los patios del Templo, sacrificó a su propio hijo, “practicó los presagios y los augurios, hizo traer adivinos y nigromantes” (II Reyes, 21, 6). “Entonces habló Iahoue por boca de sus siervos, los profetas” (II Reyes, 21, 10) , reprobándolo.

Se multiplicaban las voces sobrenaturales, pero volvían a sonar también en Judá las de los profetas. A fines del siglo VII, cuando se halló el Libro de la Ley en el Templo semiarruinado, lleno de ídolos, de prostitutos y tejedoras de velos para la Asherá, el Buen Rey Josías consultó a Iahoue por medio de la profetisa Juldá, casada o viuda, que vivía en Jerusalén y que le dijo: “yo a mi vez he oído, oráculo de Iahoue...” (II Reyes, 22, 19) El Rey subió al Templo con “los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo desde el menor al mayor y leyó a sus oidos todas las palabras del Libro de la Alianza hallado en la Casa de Iahoue. El Rey estaba de pie junto a la columna; hizo en presencia de Iahoue la Alianza para andar tras de Iahoue y guardar sus mandamientos (...) Todo el pueblo confirmó la Alianza” (II Reyes, 23, 2 y 3)

La sorprendente conclusión es que:
=la adoración de Iahoue era una entre otras y se sostenía sólo en la precaria conciencia de su Unicidad, en el culto en los santuarios, el viejo de Jerusalén, invadido por otros cultos, y los de Israel del Norte, y en la palabra dicha por los profetas en trance; la tradición oral incluía que Salomón no sólo había edificado en Jerusalén la Casa de Iahoue, sino altares a Astarté, Kemósh y Milkom (II Reyes, 23, 13)
=no había Escrituras, en fecha tan tardía, ni tradición de Alianza, ni Pascua (se estableció entonces), ni Mandamientos unidos a Moisés.
= La Alianza se celebró entonces, no en los tiempos de Abraham, y se establecieron unas Escrituras que cambiaban los términos de la tradición oral.
=El nuevo culto único se estableció mediante las nuevas Escrituras ¿inspiradas por el Rey? y no mediante los profetas.

Éstos fueron siendo relegados, seguramente por incontrolables. En II Crónicas, 34, 29, redactado mucho después, se cree que en el siglo III aC, al copiar el texto antes citado de II Reyes, 23, significativamente se omite a los profetas y se sustituye su mención por los levitas, servidores del culto del Templo, no voces de Dios, lo mismo que no se afirma que hicieron la Alianza, sino “conforme a la Alianza” (II Crónicas, 34, 32), hicieron por primera vez la Pascua, sino “una Pascua” (II Crónicas, 35, 1), alterando el texto más primitivo de II Reyes, naturalmente posterior sin embargo a Josías.

Después del Exilio y durante o después la reconstrucción del Templo. hablan Ageo, Zacarías y Joel: éste anuncia que cuando venga el Mesías, todo el pueblo recibirá el espíritu profético de Dios. Y así, en el siglo VI, la tradición profética se deja como residual (aunque sobrevive haste el siglo I dC, por ejemplo con Juan Bautista y el mismo Yeshua ha Gelili)


Sábado, 5 de febrero de 2011


La primera percepción de un dios debió de venir de la observación de los poderes de la naturaleza. Los hebreos más antiguos debieron de venerar a varios poderes de la naturaleza. El, Elohim, el dios, los dioses, no podían no tener nombre, por lo que parece que la mayor parte de estos fueron omitidos en las redacciones de Josías o de Ezra, mucho después. Alguno de esos nombres podía ser El Elyom.

Se representaron a los dioses, los Elohim, como tomando a veces apariencia humana, En algunas leyendas, podían aparecer como tres hombres (los que se aparecieron a Abraham) Quizá esa leyenda politeísta explique el “Hagamos al hombre” del Bereishit. Y la unida al Juez Gedeón, que vio al Ángel, la Imagen de un dios, ascender en el fuego a los cielos (¿dios del fuego?)

Esos Ángeles, figuras de hombre, míticamente se dice que hablaban, justamente por tener figuras de hombre.

Algunos hebreos, según su tradición, estarían esclavizados en Egipto. El viento puede ser, según algunas hipótesis actuales, el que separara las aguas del Lago de los Juncos y permitiera a un grupo fugarse al desierto. En ese momento pudieron convertirse a Iahoue, dios del viento, irrepresentable e invisible, quizá asociado metafóricamente al onagro, asno solitario del desierto, y aludido por su relincho, representado en el nombre Iaohue.

La invisibilidad de Iahoue les inspiraría la tradición de “el hombre no puede ver a Dios y vivir”, asociada a una zarza que ardía sin quemarse (luego, por la redacción de Josías, atribuida a Moisés y al Sinaí)

La reflexión posterior les hizo distinguir entre el viento y el poder divino que le impulsaba: Pasó un huracán, pero Iahoue no estaba en él; luego una tormenta, pero Iahoue no estaba en ella; luego una brisa suave que susurraba, y allí estaba Iahoue. Gran abstracción. ¿Hablaba el dios del viento? ¿Cómo?

Martes, 7 de febrero de 2011

Abraham adoraba a tres dioses: El Elyon, El Roí, El Sadday , (dios Altísimo, dios que Ve, dios del Monte), que corresponden a las tres figuras de hombres que aparecieron en el encinar de Mambré. Los textos más antiguos hablan de figuras humanas que naturalmente hablan, a las que se da el nombre de Ángel del dios, pero que son el dios. Son varios: “Hagamos...”

Con estos elohim o espíritus hace Abraham la alianza que le promete descendencia y le exige la circuncisión, como señal.

Yaakov lucha toda la noche con un dios que no da su nombre y lo vence; a él le cambia el nombre por Israel (dios Fuerte) que se interpreta como “Contra Dios”. Yo también lucho con Dios.

Los textos más antiguos son orales: cortos, figurados, entretenidos, que se memorizan perfectamente y se pasan de padres a hijos durante siglos. La base de la Biblia: el encinar de Mambré, el sacrificio de Isaac, el plato de lentejas, la pelea con el Ángel... Misteriosos, una lógica paradójica en todos.

Los autores de esos textos y de esas palabras son cuentistas o poetas, que se inventan cosas de un pasado medio recordado, algunas de las cuales se memorizan por sus oyentes. La selección de ellos, su valoración o desvaloración, la hace el pueblo entero. No es difícil pensar que la inspiración poética es transpersonal, divina, y que “vox populi, vox Dei”, lo que nos sitúa en una realidad psíquica e histórica que supera lo cotidiano.

Al ponerlos por escrito, se editan: por ejemplo, se pone Iahoue donde antes ponía otro nombre, aunque el nombre de Iahoue se aprendió en Egipto.

Los otros textos añadidos como redacción son largos, aburridos, difíciles de memorizar; vienen de los tiempos de Josías y Ezra y de sus escribas. Están mal intercalados, se repiten, empiezan un trabajo pero no lo terminan, y son en la práctica chapuzas.

Quizá se intercalan entre ellos algunos que parecen apólogos sabios y hermosos de Babel, muy reflexivos: el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. O algunas tradiciones antiquísimas: el Diluvio (¿la catástrofe de Toba? ¡Setenta mil años atrás! O la desnudez de los primeros padres (paleolítico) y la vida paradisíaca, seguida por el trabajo de la labranza y el pastoreo (neolítico), y los enfrentamientos mortales entre labradores y pastores, y después por la metalurgia. El esquema es asombrosamente correcto)

Los hebreos primeros veían a los dioses con figura humana: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (sólo que al revés: “Hagamos a los dioses a nuestra imagen y semejanza”)

Esta visión es análoga a la de los griegos. Muy diferente de la de los egipcios, que percibe fuerzas naturales tras las que se ve un dios. No hablan. El punto de vista es el presente y, racionalmente, se intenta sacar sus palabras mediante el trance, los sueños, las suertes...

Sólo la abstracción culta, de los escribas de Josías o Ezra, permite pasar de la pluralidad de los dioses o elohim a la Divinidad o Elohim, como los griegos hablaban conjuntamente de “los dioses”.

Así, cuando los hebreos pasaron de adorar a El Elyon, El Roí y El Sadday a adorar a Iahoue, que los había sacado de Egipto, los escribas de Josías pudieron hacer la operación: era Elohim, todos eran Uno.

E inventaron a la vez la historia del Uno, que incluye, según la investigación heterodoxa actual:
=la de Moisés en el Sinaí (los profetas de Israel del Norte no la conocían),
=la conquista de Canaán por las doce tribus de Israel unidas, muchos siglos antes, porque eso daba pie a la idea de que doce tribus dispersas tenían un destino único, y favorecía en el siglo VII al Judá de Josías y de sus escribas, que quería unificarlas.
=el gobierno de David y Salomón sobre todo Israel, imaginado en el siglo X para justificar de nuevo el expansionismo de Judá del siglo VII.
=la grandeza del Templo de Salomón, correspondiente a su riqueza (pero no hay testimonios extranjeros de tal grandeza; sería un reyezuelo de un pueblecillo, que haría, literalmente, una casa de obra para Iahoue y otros altares para otros dioses)


Sábado, 12 de febrero de 2011


Leyendo algunas reconstrucciones de Robert Graves, me convenzo de que de los textos primitivos (cuentos, canciones) acerca de la historia de Israel no quedan más que escombros, bajo las construcciones de Josías y Ezra.

Con las que deliberadamente se amputaron los textos primitivos para insertarlos en una nueva lógica.

En ella, Iahoue, Dios de las Tormentas, más allá del bien y del mal, quedaba reducido a un dios del Bien (o de la Justicia, en los profetas de Israel del Norte, mejor conservados)

“Y vio Dio todo cuanto había hecho y he aquí que estaba muy bien” (Ber, 1, 31) En la realidad, este bien incluye que los seres animales tengan que matar para comer, y por tanto, las fauces, la violencia, el miedo, que marcan el orden natural (Sólo los vegetales se alimentan apaciblemente de sol, agua y sales)

Este concepto de la bondad del mundo no explica el mal, que queda confinado a la acción de un ángel marginal, movido por el puro odio.

En la civilización tolteca, en cambio, el bien y el mal son hermanos, como la formación y la destrucción, y ambos forman parte de la Unidad de los Contrarios. Que ellos no llegaron a personificar, como los judíos en su primitiva visión de Iahoue, temible y piadoso Dios de las Tormentas, cuya existencia se comprobaba a cada experiencia temerosa del huracán, las nubes, los rayos y los truenos.

Los escombros que remanecen de los primitivos textos judíos en el Beresith pueden ser:

Las canciones:

“Y creó El el hombre a imagen suya,
a imagen de El le creó,
macho y hembra les creó”.

“Esta vez sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne,
ésta será llamada Illah
porque de Il fue tomada”

(Nombres distintos de los de Adán y Eva, que representarían otra tradición. Javvah (3, 20) significa “Vivificadora”, en el sentido de madre ; el de Adán no se menciona hasta 4, 25)

El versículo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, que representa un politeísmo anterior e incluso, un teoantropomorfismo. Hay que relacionarlo con otros del cuento del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal: “seréis como dioses” (3, 5) y “He aquí que el hombre ha venido a ser co mo uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal” (3, 22)

Todo este relato se atribuye a Iahoue El. El nombre de Iahoue se superpone, como efecto de la redacción, al más primitivo de El.

Hay vestigios de una historia épica, sobre el destino colectivo y los héroes antiguos, Abram, Ismael, Yisrael, luego fundido con Yaakov, pero no quedan más que pequeños restos, como si hubiera sido lógico borrar el resto:

Una canción:

“Bendeciré a quienes te bendigan,
maldeciré a quienes te maldigan,
por tí se bendecirán
todos los linajes de la Tierra” (12, 3)

La de Melkisedek, rey de Salem:

“Bendito sea Abram de El Elyon
creador de cielos y tierra,
y bendito sea El Elyon
que entregó a tus enemigos en tus manos” (14, 18) (Abram parece un caudillo)


La de Agar (corregida) :

“Mira que has concebido y parirás un hijo
al que llamarás Ismael
porque El ha oido tu pena.
Será un onagro humano
Su mano contra todos y las de todos contra él,
y frente a sus hermanos plantará su tienda”.

Relatos de la alianza:

“Yo soy El Sadday; anda en mi presencia y sé perfecto. Yo establezco mi alianza entre nosotros dos y te multiplicaré sobremanera” (17, 1 y 2)


La canción de Sara:

“¿Quién le habría dicho a Abraham
que Sara amamantaría hijos?
¡Pues yo le dado un hijo en mi vejez!”

La de la promesa a Isaac:

“Yo soy el dios de tu padre Abraham;
no temas, porque estoy contigo.
Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia
por amor de Abraham, mi siervo”.

El oráculo sobre Esaú y Yaakov:

“Dos pueblos hay en tu vientre
dos naciones que saliendo de tus entrañas se dividirán:
una apretará a la otra,
el mayor servirá al chico”

Y diversos cuentos cortos sobre Isaac y dos personas reunidas editorialmente en una, Yaakov y Yisrael, como:

El sacrificio de Isaac

El plato de lentejas.

El engaño de la bendición.

El combate con El.

A ese fondo de escombros se añaden apólogos babélicos, imaginativos, pero reflexivos, moralizadores, como:

El Paraíso y el Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal

El cuento de Sodoma

Y una novela egipcia,

la Novela de José.

Voy viendo que el principio de la historia religiosa de Yisrael fue enteramente cananea y politeísta. Sobrevive incluso un salmo enteramente politeísta, el 82:
“En el Consejo Divino se levanta El,
en medio de los dioses juzga.

“Hasta cuándo juzgaréis inicuamente,
y haréis acepción de los impíos?
Juzgad en favor del débil y del huérfano,
al humilde, al mendigo haced justicia,
al débil y al pobre liberad
de la mano de los impíos arrancadle!

“No saben ni comprenden. caminan en tinieblas,
todos los cimientos de la tierra vacilan.
Había dicho yo: Vosotros sois dioses,
todos vosotros, hijos de Elyon,
mas ahora, como el hombre moriréis,
como uno solo caeréis, oh príncipes!

“Oh El, levántate, juzga a la tierra,
pues tú eres el Señor de todas las naciones!”

Es el mismo registro de los profetas de Yisrael del Norte, en el siglo VIII, llamando a la justicia. Puede ser de la misma época.

Lo hacen en nombre de El, que también es el Dios de la justicia, no en el nombre de Iahoue.

Toca el tema del pasaje del politeísmo al monoteísmo, y lo explica en términos que no acostumbramos a oir: El Dios Padre sentencia a muerte a los dioses hijos por ser injustos.

Elyon, el Altísimo (en relación con los demás, el Presidente), se convierte en el Único.

No hay aquí casi ningún procedimiento distinto del usual entre los cananeos; sólo se ve una decidida conceptuación del monoteísmo y la elaboración de un mito para explicarlo.


Jueves, 12 de febrero de 2011 a Lunes, 14 de febrero de 2011

Hoy he tenido un golpe casi mortal: la llamada a la justicia de los profetas de Yisrael del Norte, que sería la más pura prueba de la revelación divina monoteísta, viene de los tiempos del politeísmo (Salmo 82) ¡Un salmo politeísta en el Tanah!

Además, los profetas lo eran de El. En el siglo VIII, había un culto a El en Yisrael del Norte y un culro a Iahoue en Judá. Según se deduce, una vez suprimidas las interpolaciones del nombre de Iahoue, deuteronomistas, quien habría sacado a Yisrael de Egipto sería El. Como no hubo teofanía en el Sinaí, cómo empezarían los de Judá a creer en Iahoue?

Durmiendo, me llega una hipótesis temeraria: sería un artífice ambulante quien lo llevaría (quizá un herrero, digo ya despierto) En España, todavía hoy, son los afiladores ambulantes quienes circulan con una flauta de Pan, cuyo sonido precisamente se puede representar como iaoué.

Como se menciona ya en la mitología griega, como creada por Pan de un bosque de cañas, se puede suponer que los herreros de Canaán también la usasen.

No es inverosímil; los herreros eran sabios, descendientes de Tubal Caín (Caín parece que significa herrero); en el libro etíope “Salomón y los herreros”, se le muestra acosado por unos herreros demoníacos.

Si Iahoue viene por otra parte con los nublos y el huracán, en la tormenta, ¿es el dios del Fuego del Cielo, que por eso sería venerado por los Herreros, como unión de la Tierra (el Hierro) y el Cielo (el Fuego)?

No es en todo caso el salvador de Egipto, honor que corresponde a El.

En II Sam, 22, 7-15, un Salmo de David, Iahoue aparece en efecto bajo los dos aspectos unificados:

“Clamé a Iahoue en mi angustia,
al El mío invoqué,
y escucho su voz desde su templo,
resonó mi llamada en sus oídos.
La tierra fue sacudida y tembló,
las bases de los cielos retemblaron,
vacilaron bajo su furor.
Una humareda subió de sus narices
y de su boca un fuego que abrasada,
de él salían carbones encendidos.
Él inclinó los cielos y bajó,
un espeso nublado debajo de sus pies.
Cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo,
sobre las alas de los vientos voló,
se puso como tienda un cerco de tinieblas,
tinieblas de las aguas, espesos nubarrones.
Del fulgor que le precedía se encendieron
granizo y ascuas de fuego.
Tronó Iahoue desde los cielos,
hizo Elyon retumbar su voz,
arrojó flechas y los puso en fuga,
fulminó rayos y sembró derrota”.

Es la descripción de una fragua, que emplea el fuego del cielo. Hay un vestigio cananeo, de Salem, el sincretismo de Iahoue y Elyon (Melquisedec)

Todavía el equipamiento no es del todo de hierro:

“El que mis manos adiestra para el combate
y mis brazos para tensar arcos de bronce” (Ibidem, ver. 30)

Pero las últimas palabras de David lo mencionan:

“Como espinas del desierto todos los malvados
que no recoge la mano;
nadie los toca si no es con hierro
o el fuste de una lanza
para ser consumidos por el fuego” (II Sam, 23, 6 y 7)

¿En la fragua? ¿Los malvados son la leña que alimentará la fragua?

¿El culto de Iahoue acompaña al paso de la Edad de Bronce a la Edad de Hierro, en tiempos de David?

¡El uso del hierro es suficiente motivo para convertirse al dios de los herreros en el día a día!

¿Ésta es la revelación de Iahoue?

Otra cuestión:

No hay “documento elohista” y “documento yavista”, en efecto. Habrá acaso la interpolación, quizá ezraita, del nombre El, casi dondequiera aparecíera en los textos deuteronómicos, ya judaítas.

Hay una mención de la interpolación judaíta del nombre de Iahoue en vez del de El, en la alusión a Elías, como profeta solitario de Iahoue Elohim Sebaot (I Reyes, 19, 10), en el siglo IX, en el reinado de Ajab en Yisrael del Norte. Se puede observar que se usan dos nombres juntos: Iahoue y Elohim Sebaot (Dioses de los Ejércitos ¿o Ejército de los Dioses?” Más adelante, consumada la sustitución de El por Iahoue, se diría Iahoue Sebaot.

La explicación ortodoxa es que El reveló que su nombre propio es Iaohue, “Yo seré”.

¿Pero se trata de un Dios o de dos?

Si para los Nebi’im no hubo revelación en el Sinaí, ¿qué puede justificar que sean Uno? ¿No es un sincretismo del Deuteronomio?


Martes, 15 de febrero de 2011

Desde aquí, mi respeto a la erudición de Graves me hace dar como Nombre indecible el de Jievoaa.
Robert Graves, autor del ensayo histórico novelado, “Rey Jesús”, imagina un encuentro de Jesús, en su adolescencia, con un gaditano, herrero, en Om, en el que hablan de que Jievoaa, nombre formado sólo por cinco vocales, la primera y la última dobles, dios del Arca era adorado por muchas naciones del mismo origen, de la que los hebreos había sido la elegida.

“Los gaditanos aún lo conservan, per sólo lo declaran a los poetas”. El Nombre, por tanto, era conocido en Gades y Turdetania, uno de los antiguos pozos del conocimiento, junto con Gordio, Éfeso, Bitinia, Olbia, Hieropytnia y Lusi. El Sumo Sacerdote de Jerusalén lo pronunciaba en un susurro una vez al año en el Santo de los Santos y lo comunicaba sin palabras a su sucesor poniendo siete objetos sagrados en orden. El nombre tenía un gran poder.

Una oración común, la plegaria de los esenios por la mañana, se representaba por siete letras del alfabeto de árboles (KP: usado también por los Celtas, añado), que eran BSTCDCCF, y que en latín se decía:

Benignissime, Solo Tibi Cordis Devotionem Quotidianum Facio

La proporción entre las 22 consonantes y las 7 vocales era el número pi, relación entre la circunferencia y su diámetro, hecho conocido también por el gaditano.

Según los esenios, Moisés es el hombre, forma temporal de Ievoaa, representado por el Toro-Becerro, destinado a unirse con Ievoaa.

Jesús le expresó al gaditano que su vocación era librar al hombre del dominio de la Hembra, que no cesará mientras las mujeres paran hijos, hasta que el hombre no sea como la mujer y la mujer como el hombre (KP: sentido original de la tradición de su Iglesia de que el matrimonio es un estado menos perfecto que el celibato)

El herrero gaditano le recitó a Jesús un proverbio de su tierra:

Tres cosas espléndidas,
poetas, bosques, reyes

siendo los bosques los conjuntos de siete árboles sagrados en los que habita la cierva blanca de la sabiduría.

Y un hombre psyllio les enseñó a los dos la fuerza del amor para aplacar a las serpientes.

El capítulo concluye con un acuerdo entre Jesús y el gaditano: “si alguno de los dos era expulsado de su propia tierra, se refugiaría en la del otro”.

Entre noticias verdaderas, muchas de ellas probablemente fragmentarias, e invenciones literarias, el recurso a las tradiciones de otros pueblos muestra su utilidad para entender la del pueblo hebreo.

La posibilidad de que Jievoaa sea un nombre de dios común a todos ellos, presta profundidad a su presencia en Judá.

Pudo ser una verdadera conversión, en la que la veneración a El y los Elohim fue entendida como verdadera y previa, como una experiencia tribal, que en el Nombre de Jievoaa se elevó a una conceptuación universal, correspondiente con la realidad divina, no necesitada de ninguna revelación determinada.

Y en el tiempo de Jesús, se reconoce la sabiduría de los herreros, lo que hace más verosímil mi hipótesis de que fuera un herrero quien llevara, mil años antes, el conocimiento de Ieovaa al pueblo de Judá, hasta entonces sólo conocedor de El y los Elohim.

Pero en un capítulo anterior, Graves ha identificado a Ieovaa con Sutej o Set, el Dios de los Pastores de Egipto, (KP: Dios del desierto, las tormentas y los extranjeros –Wikipedia) porque David le quitó Jerusalén a los jebusíes, descendientes de los pastores y lo asumió como su Dios.

Los egipcios lo adoraban bajo la forma de Onagro (KP: el solitario asno salvaje del desierto) Los griegos lo identificaban con Tifón (KP: arrojado por Zeus al Tártaro) y era de hecho un demonio, infame y odioso incluso a los dioses, que traía el siroco de fuego (KP: ¡el solano, que atribuye el Tanah a Ievoaa!) y al que se habían ofrecido sacrificios humanos en los cañaverales de Egipto.

¡Set Tifón! ¡Una visión primitiva y terrible de Ievoaa!

No parece que en estos conceptos míticos se pueda sostener el de un Ievoaa que habla y oye al hombre; quien necesitamos para calmar nuestra angustia personal, precisamente en los momentos más angustiosos, cuando gritamos “¡Dios mío, Dios mío!”

Pero se puede decir que la convicción de que Dios es Uno es la condición para quYe su unidad corresponda a mi unidad personal y así poder sentirlo dentro de mí mismo y poder hablarle pensando que en esta intimidad él me oye directamente.

Mientras yo piense en una multitud de dioses, es difícil que me identifique con alguno, empezando por decidir con quién; pero pensar que la divinidad es única, simplifica esa identificación o aproximación.

Se hace verosímil la noción hindú de que la divinidad es el yo profundo que se oculta tras el yo superficial (realidad unida tras la multiplicidad de estos yoes) o la de San Agustín: “Noli foras ire; in interiore hominis habitat veritas”.

Uniendo lo que dice Graves con lo anterior:

Hacia el año 1000, principio de la Edad de Hierro, la tribu de Judá, hija del patriarca Yaakov, quizá venida de Egipto, bajo Jievoaa ¿dios de los herreros?, con el Arca, conquista Jerusalén y encuentra un pequeño santuario de Set, muy frecuentado por los habitantes del entorno; lo guarda, bajo el nombre de Jievoaa, pone una tienda con el Arca y mantiene la peregrinación.

Al Norte, viven las tribus de Yisrael, hijas del patriarca Yisrael, que adoran a El y la corte de los Elohim, con santuarios en Siquem y Gerizin y profetas de la justicia por encima de los sacrificios.

El Rey Salomón de Judá hace en Jerusalén un modesto templo con vigas de palmera a Jievoaa y su Ashera, quizá el único de aquellas tierras, así como altares a otros dioses de pueblos cercanos, lo que confirma la existencia de peregrinaciones a Jerusalén.

Jerusalén prospera con los sacrificios y las peregrinaciones, y es una ciudad importante “de servicios” en una pobre Judea agraria.

Hacia 800, el culto ¿secreto? de Jievoaa ¿de los herreros? puede llegar desde Oriente a Gades, al fin de la tierra conocida en Occidente.

Con los siglos, el rey Josías de Judá trata de incorporarse Yisrael, para lo que ordena la redacción de un libro en el que

=Se unifican los patriarcas Yaakov y Yisrael.
=Se unifican El y Jievoaa, con todas las advocaciones de El pero bajo el nombre de Jievoaa, como Único.
=Se fantasea una historia común, agrupados en doce tribus, un éxodo común, una revelación de Ieovaa en el Sinaí para todos, y luego un reino unido, con capital en Jerusalén.
=Se unifica el nuevo libro, atribuido a Moisés, con los oráculos de los profetas de Yisrael y sus Salmos, atribuyéndolos a Salomón.

Pero pocos años después, Yisrael sucumbe, y Judá poco después. Destierro de sus dirigentes en Babel, con las nuevas Escrituras. Retorno: reconstrucción del Templo, del culto sacrificial, nueva redacción de las Escrituras, Jerusalén como centro cultual, no político, de los territorios de Judá y Yisrael.

Más indicios a favor de que Ieovaa sea el dios de los herreros:

Hefesto era cojo. Yaakov quedó cojo tras el combate de Betel con el Ángel sin Nombre. Los reyes sagrados hebreos debían ser cojos (Graves)

Jueves, 17 de febrero de 2011

Desolación al pronto al comprobar que no hay nada sobrenatural en las antiguas alusiones a los dioses El y Iavoaa, que son unos nombres más en un desarrollo cultural politeísta.

Pero la evolución hacia el monoteísmo trae un significado distinto, lógico, al identificar al Único Dios con la Causa causarum, que debe de ser Única también, puesto que el Universo es coherente y un solo sistema de leyes vale para todo él.

Esta evolución lógica no lo haría personal y misericordioso, por lo que no daría sentido a clamar hacia él. Sería una noción objetiva, una descripción de la realidad, no el fundamento de una relación subjetiva... a no ser que se advierta que es la Causa también de nuestros pensamientos y sentimientos.

Podría decirse “¡Dios, causa de mi personalidad, de mi conciencia, óyeme también personalmente, conscientemente! ¡Dios, causa de mi angustia! ¡Calma también esta angustia!”

En un grado menor de abstracción, puedo decir:

Fundamentos de la realidad:

=Infraestructura lógicomatemática inteligente e inmaterial. No es una abstracción humana porque es anterior a la conciencia humana (las abejas hacen hexagonoides y los astros son esferoides); no la creamos, sino que la descubrimos.
=Materia cognoscible con tendencia a un límite matemático.

=Plano natural: hechos materiales, que siguen las leyes de la materia, necesarias.
=Plano preternatural: hechos inteligibles, conscientes, libres, contingentes, que resultan milagrosos porque aprovechan la distancia entre la materia real y sus límites lógicomatemáticos: como las sanaciones.

=El (Elohim), Ieovaa: fuerzas naturales y hechos preternaturales deificados en un proceso cultural histórico, hasta que el monoteísmo les da el valor lógico, necesario, de la Causa causarum.
=Yeshua ha Gelili (Jesús el Galileo): persona que vivió en el plano preternatural y que probablemente sigue viva en él.

=Fe: necesidad de estas reflexiones sobre Dios, la vida y la muerte, el bien y el mal
=Esperanza: salida del plano natural (enfermedades, muerte, etcétera) y entrada en el preternatural.
=Caridad: sentimiento de amor universal basado en que “todo y todos somos hijos de Dios”, efectos de esa Causa Única, que tiene sentido que satisface a nuestra lógica en la medida en que todo debe tener un porqué coherente con todo, aunque todavía no lo comprendamos.
=Pureza: confianza en que todo está bien, como fundado en el amor universal; es un sentimiento de los niños mientras son inocentes, que después se pierde y que debemos recuperar.


Viernes, 18 de febrero de 2011


Tomo y transformo de Graves esta visión de la historia de los orígenes.

“Mi padre fue un arameo errante” (el llamado Teraj)

Abraham fue un Rey de Hebrón, que dominaba el pozo oráculo de Machpelah y el bosquecillo sagrado de Mamré o Miriam, vinculado a la diosa Sara o Miriam. Quizá cambió los sacrificios humanos por los de ovejas (Isaac)
(O fue una dinastía, llamada así por su fundador.
O un patriarca nómada, que poseía esos lugares en Hebrón)

Los descendientes de Abraham o del pueblo de Hebrón no son sólo los árabes y los hebreos, sino otros muchos pueblos, quizá incluso los dorios (como podemos decir que de Don Pelayo descienden España, Portugal y los pueblos iberoamericanos. Esto puede ser el fundamento de la idea de que los tres Elohim de Mamré hicieron con él una Alianza que le prometía que su descendencia sería numerosa como las arenas del mar, de Miriam)

Yaa’kov o Yah-Akeb (en Transjordania) y Esaú personificaron a unos de los gemelos de un mito (Rey Coscojo y Rey Terebinto), de los que se dice, míticamente, que se pelearon en el vientre de su madre.

También pudo ser otro Rey de Hebrón, por su casamiento con la titular de su soberanía, Rachel (Oveja), por lo que tomaría el nombre de Yisch-Rachel.

(O quizá se convirtió del dios Yah al dios El, de acuerdo con la historia de la pelea con el Ángel de Dios, lo que explicaría el cambio de nombre; su devoción a Yah indicaría que no era descendiente mítico o dinástico de Abraham)

Graves dice que los hijos de Yaakov crearon catorce tribus, incluida la de Dina y las dos hijas de José.

Me parece que eso puede ser un indicio de que las tribus de Judá y Benjamín no eran descendientes (en sentido mítico o dinástico) de Yaakov, por lo que se incorporarían a la lista cuando el Rey Josías trató de reinar sobre Yisrael inventando una historia común de elección por Ieovaa, para justificar el culto unificado en el Templo de Jerusalén.

Sábado, 19 de febrero de 2011

Siguen intactas las razones por las que supongo un Dios metafísico: Pitágoras, la matriz matemática, el sentido o último porqué, la Causa causarum, única, porque el universo es coherente, unido...

Pero no encuentro ningún vestigio del Dios Vivo, que confirme con su presencia estas suposiciones. No hay ninguna revelación en Jievoaa... Si acaso en su gravitación histórica hacia el Uno, pero eso es cosa de los hombres.

Al faltar, siento el sinsentido, la falta de su apoyo, de su presencia, de la estructura de mi vida presidida por El, de mi tranquilidad frente a las amenazas del horror, estoy solo, no soy parte de su familia...

Tengo hace un par de días un dolorcillo en un punto alto de la órbita del ojo izquierdo; me lo he quitado con ibuprofeno, pero vuelve. Este invierno está siendo particularmenete gris, pegajoso de nubes y frío; en mi cuarto el frío es un poco duro, y enfría la cara. (Era un herpes zóster, que cursó sin gran dolor)

(Paradójicamente, hoy hay indicios de la existencia del Enemigo de Dios (fenómenos paranormales siniestros, unidos al odio a Dios), ¿pero de Dios?

Existe también lo paranormal en las apariciones de la Virgen; pero fallan en la palabra, en lo más difícil: no dicen más que vulgaridades reiterativas; son cosa de los videntes, no de Santa María)


Lunes, 21 de febrero de 2011


Graves recrea de distintas fuentes una narración mítica, de aspecto muy arcaico y simbólico, junto a la cual la Torah presenta el aspecto de una novela moderna y, racional.

Los nombres son los mismos, pero los papeles son distintos. Finge que María Magdalena es una sacerdotisa de la Triple Diosa, que sabe interpretar antiquísimos textos, anteriores a la escritura, representados como íconos o glifos en dos tablas de piedra, dorada y roja, que serían el verdadero contenido del Arca de la Alianza con la diosa.

Mirando los de la primera tabla, interpreta que en ellos se ve cómo la primera Eva se pone de parto debajo de una palmera y pare a dos gemelos, Adán y Azazel, hijos de distintos padres, el Rey Terebinto y el Rey Coscojo, respectivamente.

Adán es puesto en el agua y salvado por la esposa de un pastor, mata a un oso y un león, lo presentan al Rey Coscojo, mata a una serpiente, el Rey Coscojo lo acoge, vive un tiempo en amistad con Azazel, mata al Rey, lo llora en Mamre, domestica a las fieras que lo acometen, es ungido Rey de Hebrón, lucha toda una noche y queda cojo, y se casa con la segunda Eva que es una renovación de la primera.

En la segunda tabla, Azazel mira con furia a Adán, pide a Eva que cumpla su pacto, ata el cabello de Adán a la cama para que Azazel lo corte, lo insulta y apedrea mientras huye por la colina, lo ciega, lo castra, lo sacrifica en un gilgal de doce piedras, doce hombres de Hebrón comen su carne y reservan el hombro para Azazel, Eva se convierte en la tercera, ante las tres el espíritu de Adán se prosterna y les recuerda su alianza, se eleva y amenaza a Azazel, y recomienza la historia por la primera tabla.

María cuenta todo esto a Jesús, que se lo discute traduciendo los íconos a escenas del actual Tanah que me parecen inconexas, en nombre del Dios Padre y creador de la vida, que rebate a la Diosa Madre, señora de la muerte.

Eva está poseída por siete demonios a los que Jesús expulsa, después de haberle llamado Hijo de David y Adán apóstata (de la diosa).

En esta reconstrucción, si es verosímil, sería visible el enfrentamiento entre los dos Contrarios Complementarios del arquetipo, encarnado esta vez en la lucha entre pastores y labradores bajo la protección de la Gran Diosa, que patentiza su función ternaria, sintética, al mantener una alianza con ambos en la ciudad de la Alianza, Hebrón.

Cada uno de los Gemelos cumpliría su destino: Adán, el de la mano derecha, salvando a su rebaño de sus enemigos y siendo ungido como Rey bajo la Alianza, preparándose bajo una cojera arquetípica para los desposorios. Azazel, el de la mano izquierda, constituído en enemigo de Adán (¿precedente del concepto de “Enemigo del Hombre” o de los Hijos de Adán?), lo desvitaliza mediante la Mujer, le hace sufrir una Pasión, celebra con sus restos un banquete eucarístico para doce, y finalmente teme la venganza de Adán.

Graves ve a Yahshua dando salida a esta reiteración cíclica (¿menstrual?), como nuevo Adán que repite todos los ritos en el nombre de Dios Padre.

En el Zohar medieval, escrito en Castilla, se menciona frecuentemente a Azazel como hijo de Lilith, (la primera Eva), la Serpiente, y el ángel Samael, manchado por la suciedad de Samael y la de Lilith.

Luego, la segunda Eva, se encuentra sexualmente con la Serpiente masculina, y al pecar con ella concibio a Caín padre de “los malhechores del mundo”.


Jueves, 24 de febrero de 2011

El descubrimiento hebreo del Uno ve su valor confirmado por la vida de Yeshua ha Galili, que entra en lo preternatural, fue proclamado por la autoridad soberana de los Romanos Rey de los Judíos (de Judah, no de Yisrael) y murió invocando a El: “Eli, Eli, lama sabactani”. Los únicos hechos preternaturales mencionados en el Tanaj creo que son los de Elías y Elisha, es decir, relacionados con El, no con Jieuoaa.